El Tribunal Supremo ha señalado que el administrador de una sociedad estará obligado a demostrar tanto la insolvencia de la sociedad como la imposibilidad de hacer frente a los impagos en caso de liquidación.

Esto significa que no tendrán que ser los acreedores los que prueben la existencia de bienes con los que afrontar el pago de las deudas.

En este sentido, el Supremo entiende que la carga de la prueba debe recaer sobre el administrador porque mientras que los acreedores tienen muy difícil demostrar si existen bienes suficientes para hacer frente a las deudas, los administradores tienen facilidad para probarlo pues se refiere a su ámbito de actuación.

Respecto de la responsabilidad de los administradores, el Alto Tribunal en su reciente Sentencia de fecha 13 de julio de 2016, entiende que para poder imputar a los administradores de una sociedad el impago de una deuda no basta con el cierre o liquidación de la sociedad, para ello deberá haber incumplido de forma clara su deber legal del que derive de forma directa el impago de la deuda.

De no ser así, se atribuiría a los administradores la responsabilidad del impago de las deudas en caso de insolvencia de forma indiscriminada, no siendo éste el propósito de la Ley.

La Sentencia hacía referencia a una sociedad que había cesado su actividad en 2009 y que durante el año anterior había atrasado el pago de las cantidades adeudadas a un acreedor, entregándole pagarés con vencimiento a final de año y que fueron impagados.

Desde entonces y hasta ahora, el administrador no había procedido a la liquidación de la empresa, contando la empresa con  4 vehículos susceptibles de ser embargados y ser utilizados para el pago de la deuda pendiente con el acreedor.